Ahora las mujeres llevamos los pantalones.

     Suena chocante para el lector masculino que apenas está leyendo el post, no soy feminista ni digo una gran mentira, pero esa es una realidad que, por desgracia, se está globalizando. 
      ¿Qué pasa con los hombres que se están volviendo tan flojos?
   Si retrocedemos en el tiempo, alrededor de 40 años, o quizás menos, el hombre era el amo y señor de su casa y del mundo, la mujer era “sumisa” sin que tuviera otra alternativa que acatar a regañadientes las órdenes de su esposo. El trabajo no era para ella, ni el estudio una prioridad, la familia era el principio y el final de su existencia. De los 80´s para acá, el mundo dio un giro repentino que se ha acentuado en los últimos años, la mujer impuso sus derechos demostrando ser tan competente como los del sexo opuesto. Sus ideas han revolucionado la industria financiera que abarca muchos ámbitos, gerencia, gobierno, política, y pare usted de contar; para bien o para mal, estamos ocupando posiciones nunca antes vistas.

     Podría decirse que alcanzamos la tan soñada “igualdad de derechos”, sin embargo, nada más lejos de la realidad, al entrar la mujer en el competido ámbito laboral y asumir muchas responsabilidades, su rol protagónico ha pasado de la simple ama de casa a la jefa de familia. ¿Cómo sucedió esto? Ni yo misma me lo explico, y asumo que a muchas le habrán tocado una buena tajada de esa experiencia. Trabajar, estudiar (porque no te vas a quedar bruta), criar una familia, mantener el orden de la casa, y como complemento, complacer a tu marido en la cama, y más te vale que lo hagas bien si no quieres que te de una patada por el culo. Aunque para infieles están mandados hacer.

    Me parece escuchar a mi madre cuando decía: «Estudia para que no dependas de un hombre». Sabias palabras si lo que deseas es lograr un poco de independencia económica y realización personal. Porque si no te superas, otro no lo hará por ti.

Comentarios

  1. Hola!!

    Acabo de conocerte por el twitter, y al entrar aquí, me ha gustado lo que he encontrado. Realmente.

    He empezado leyendo tu última entrada, sobre el vampiro, y aunque me ha gustado (mucho) el comienzo, el titular de esta entrada me ha tocado de lleno.
    Y no. No me he sorprendido con el título.
    Espero que no se me tache de machista por mi intervención, pues todo lo contrario. Yo abogo por la absoluta igualdad entre las personas, el sexo no es motivo de diferencia social (a pesar de que las diferencias biológicas y de comportamiento sean obvias entre nosotros, lo cual es bueno).
    Pero esta entrada me ha tocado especialmente, decía, porque estoy del todo de acuerdo contigo, y agradezco que haya mujeres que lo digan abiertamente.
    La situación previa a esos años 80 (empezando en los 70, diría yo) era totalmente desmedida. El hombre era dueño y señor de su señora, con lo cual estoy totalmente en contra. El cambio que se produjo llevó a un cambio en la educación hacia las niñas, un cambio sin duda favorable. Hay que fomentar que las personas tengan expectativas de logro en su vida, para que persigan retos mayores y logren el éxito en el campo que deseen.
    Eso ha llevado a muchas cosas buenas, a que la mujer tenga el papel que merece en la sociedad, igual al del hombre.
    Pero cierto es que ha llevado a algo negativo.
    Estoy harto de oir esos "chistes" (que son verdades como puños) cuando un hombre llega tarde a casa y su mujer le espera enfada en la puerta, cuando uno quiere ver el fútbol con los amigotes (lo cual por lo visto ahora está mal).
    Está claro que hay casos y casos, y no todos son tan severos, pero que existen peores, seguro.
    Ahora, la culpa es bien nuestra.
    Creo que el cambio educacional también nos llegó a nosotros. Teníamos que tratarlas como princesas, como objetos que se podían romper, y a los que agasajar con sorpresas. Eso es precioso, y está genial. Pero tal vez no sea lo correcto tampoco.
    Eso no es igualdad. Y no digo que no se lo merezcan (soy el primero que le deja tonterías a su novia en el coche, a las 6 de la mañana, para que se las encuentre a las 7 cuando va a trabajar), pero esa mentalidad, esa forma de hacer las cosas ha terminado haciendo que ellas aprendan que se merecen todo lo que desean, y que si hacemos algo que se sale de sus expectativas, es erróneo. Y nos merecemos una bronca. Como ir a ver el fútbol (esta parte no es de experiencia propia exactamente, pues paso del todo del fútbol). Creo que hemos entrado en un juego en el que nosotros estamos por debajo, con tal de no herirlas, de no dañarlas, y aceptamos la situación.
    Tengo un amigo al que a penas veo. Resulta que si ella se va de viaje, lo tengo a mi disposción 24H.
    No me gusta esta situación.

    No sé si iva por ahí tu comentario, y te pido disculpas si me he ido por otro lado, o si te he ofendido, espero que no. Por lo que leo, eres una persona comprensiva, consciente de la situación. Y eso es bueno.
    Explícaselo a todas...jeje.

    Nada, lo dicho, que espero no haberte molestado, ni comenzar un debate sobre sexos que no hace ninguna falta.
    Saludos! Y enhrabuena por tu sitio!
    Chris.

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    Respuestas
    1. ¡Para nada, Chris! Al contrario, me complace, pues tu comentario no es ofensivo ni machista. Me gusta tu punto de vista y me alegra que existan hombres como tú, la igualdad de sexo debe darse sin que uno esté por encima del otro. De eso se trata: de Igualdad de condiciones. Si yo abogo por querer cumplir mis sueños, ¿con qué moral le impido a mi pareja realizar los suyos?
      Como mujeres nos quejamos de sentirnos atrapadas en un matrimonio o en una relación, y somos las primeras en que nos comportamos como brujas ante cualquier sospecha. Hay que tener un poco la mente abierta, el corazón apasionado, la comunicación entre los dos y la confianza mutua. Sin eso, todo está perdido.
      Besos.
      ¡Ah! Me gusta el detalle que le das a tu novia. El romanticismo no debe perderse jamás.

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