Ángel de mi Guarda.

«Ángel de mi guarda, de dulce compañía, no me desampares, ni de noche ni de día; no me dejes sola, porque me perdería…»

No lo hagas nunca porque al infierno iré a parar, no tenerte cerca me sucumbirá en un mar de infortunios; la melancolía me embargará, la depresión me azotará; no contar con la mirada de un ser, que por más que me insista que no es especial, para mí es celestial. Me subes al Cielo, y entre nubes y estrellas bailamos al compás del amor; respiro, vuelo, sueño, canto, río, lloro… todo por ti, amado mío, inspirándome cada día más, la «musa» versión masculina, que me orilla entre la pasión y la locura.

Comentarios

  1. Hola amiga, ¿esto es una oración? o me parece a mi?
    Vaya cambio...
    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Como mejor lo interpretes. Aunque, sí, podría ser una oración...

      Saludos.

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