Peligrosa tentación.

   Comparándolo con otras adicciones, éste es uno de las más mortales, te ataca silenciosamente desde tu organismo dejándote con pocas defensas para luchar.    
     Es seductor, engaña bajo mil formas de las cuales es difícil de ignorar. Prescindir de él, crea hasta mal humor, todo es percibido de forma diferente; el mundo cambia, pierde su brillo, limitándonos a los sinsabores. Si nos excedemos, sin extremidades quedamos; si la evitamos, amargados estamos. Un equilibrio es necesario para controlar tan temible enfermedad.
   ¿Qué nos causa ese mal?
   Simple.
   El azúcar.

Comentarios

  1. ¡Que dulce relato amiga! me encantó tu ironía.
    Un abrazo.

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  2. Jaja!! a mi me causa ese mal el chocolate!! no puedo estar sin él... ;) Besotes

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