Inocentes en el olvido




Uno, dos, tres, cuatro…
Niños pobres, violados y asesinados a manos de un vil desalmado. Se cree fuerte, se cree poderoso, se cree Dios… Nadie lo atrapa, es intocable porque sus víctimas no pudieron hablar, no pudieron gritar, no lo pudieron acusar…
La sociedad lo protege con su indiferencia, las leyes lo cubren con su apatía, y el monstruo en la calle libre está.
Cinco, seis, siete, ocho… 


Comentarios

  1. Esto es más truculento que tus relatos de vampiros Martha, la sociedad sólo despierta cuando es ella la atacada, los pobres no son considerados.
    Un abrazo.

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    1. Desafortunadamente es así, la gente de bajo recursos, en especial los niños, son los seres que más sufren en la vida.
      Un abrazo.

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  2. Martha, este relato me heló la sangre. En la sociedad existen varios tipos de vampiros, no sólo los de ficción; y pienso que esos devoradores de cuerpos son los más peligrosos. Este texto invita a la reflexión, a la más profunda.
    Un abrazo,
    Rafael

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    1. Este relato me inspiró un terrible documental que vi por la televisión. Lloré mucho por su crueldad y porque a la gente adinerada le importa un bledo lo que sucede con los desamparados.
      Un abrazo.

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